sábado, 26 de agosto de 2017

La política no debe ser una opción laboral

En la campaña de las elecciones generales del 20D, se presentaron por primera vez en España dos nuevos partidos políticos cuyas posibilidades eran desconocidas. Existía una alta expectación no solo por los ciudadanos y por los partidos tradicionales, sino también por ellos mismos, sorprendidos de los resultados que les auguraban las encuestas. En estas formaciones militaban una inmensa mayoría de personas que, aunque con inquietudes, ni tenían experiencia política previa o esta había sido frustrada en los partidos tradicionales, ni, en muchos casos, conocían el funcionamiento de las instituciones a las que se presentaban. Tampoco habían trabajado antes en nada.



Esta circunstancia hizo que uno de los argumentos del partido en el gobierno, el Partido Popular, fuera la solvencia de su dilatada experiencia en contraste a lo incierto y a la inseguridad de la bisoñez de los demás. Tanto es así que la Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, durante un mitin en Tarancón, lanzó un mensaje claro: “para ser Presidente del Gobierno hay que venir aprendido de casa”. De los cuatro principales candidatos, tan solo Mariano Rajoy podía presentar una amplia experiencia en distintas áreas del gobierno, mientras que ningungo de sus adversarios podía presentar siquiera una concejalía de gobierno donde pudiera haberse fogueado.

El mensaje de María Dolores de Cospedal hubiera sido contundente, si en el grupo humano que nos legisla y gobierna -sea de cualquier partido político, tanto en los viejos como en los nuevos, y en todas las instituciones-, ejerciendo como concejales, alcaldes, diputados provinciales, parlamentarios autonómicos, senadores, diputados en Cortes, miembros del Gobierno del Estado o de Comunidades Autónomas, no tuvieran una importante presencia personas que ni tienen experiencia laboral al margen de la política, ni formación que acredite de alguna manera el "venir aprendido de casa".

Porque para ser político, aspirar a un escaño o a un cargo público, ocuparlo y ejercer sus funciones, no es necesario absolutamente nada. Nada. Ni tan siquiera titulación universitaria y, mucho menos, haber tenido experiencia laboral previa, bien en la Administración Pública o bien en la empresa privada.

Es cierto que son muchos los políticos que acreditan titulaciones universitarias y que además tienen profesiones y empleos a los que pueden regresar después de cumplida su etapa en la política; pero existen otros, y cada vez son más, que únicamente pueden adornar su curriculum por haber cursado “algunos estudios” o haber trabajado en la propia estructura de su partido, pero sin haber experimentado el mercado laboral ni haber cotizado, o bien haberlo hecho hace demasiado tiempo y no poder volver a ellos.


martes, 15 de agosto de 2017

Protagonistas de la Transición: Alberto Asuar

Con 83 años, Alberto Asuar Ramírez, sigue siendo uno de los referentes del Partido Comunista de España, PCE, en Extremadura. Es el menor de diez hermanos y mantuvo su oficio como artesano marmolista, desde que empezó a trabajar, con tan solo 13 años, hasta su jubilación. Formó parte, como número dos, en la lista electoral del PCE por la provincia de Badajoz en las primeras elecciones democráticas tras la dictadura.  Participó activamente en el proceso autonómico extremeño que se inició tras la aprobación de la Constitución, fue también Diputado Autonómico en la Asamblea de Extremadura en la tercera legislatura y ha estado doce años presente en la política municipal como Teniente de Alcalde y Concejal en Almendralejo. 


Político sensato y sin extremismos, tiene claro a lo que debe aspirar la sociedad y las formas para conseguirlo. Hizo lo que tuvo que hacer en el momento en que le tocó vivir y, si volviese a nacer, lo volvería a hacer. Hijo y padre de simpatizantes y hermano de militantes comunistas que les sirvieron de guía en su lucha por un cambio social justo y democrático en la España de la dictadura franquista.
Aspira a seguir siendo querido por sus hijos y que se le recuerde simplemente por lo que es: luchador por las libertades democráticas que, con errores y aciertos, hizo que lo creía de justicia.
ALBERTO ASUAR RAMIREZ, es artesano marmolista, trabajador y militante comunista desde hace setenta años. Habla con humildad y lucidez. La política le ha quitado tiempo y dado preocupaciones y problemas, pero cumplió siempre con sus creencias. En 1977, con ocasión de las primeras elecciones democráticas en España, formó parte, como número dos, de la candidatura del Partido Comunista de España, PCE, por la provincia de Badajoz.
Comunista y empresario, ¿no es una contradicción?
Bueno, yo no soy empresario, es mi hijo. He sido un artesano que ha trabajado siempre. Indudablemente no he tenido a nadie por encima de mi, siempre que he podido. Ahora es mi hijo Alberto quien lleva la empresa de mármoles. Yo empecé a trabajar en el año 1947, con mi hermano Juan, de quien era la empresa. Yo tenía 13 años. Trabajaba por el día y por la noche iba a la Escuela de Artes y Oficios a estudiar cuestiones de dibujo, de talla y de cosas de esas.
¿Qué es la política? ¿Se es político siempre?
He peleado mucho dentro de la política a favor del comunismo y sigo pensando que hay que intentar ser comunista, pero comunista siempre en relación con lo que piensa la gente, no con la ideología del poder. Mucha gente confunde el comunismo. El comunismo se puede confundir también porque hubo datos claramente negativos pero en su mayoría era una posición ideológica para que la sociedad cambiara y cambiara a mejor. Y por ese objetivo he peleado todo lo que he podido. Con buena gente, con buenos amigos. Tengo ahí amigos como José María Coronas y otros muchos que han sido grandes amigos. Montones de ellos.
Yo creo que se lleva la política dentro, aunque la tengas dormida y sepas que es otra gente la que tiene que trabajar. Otra gente más jóven que tiene que seguir los pasos, como yo seguí los pasos de alguna gente que para mi eran ídolos. Ahora tengo una actividad política pasiva en la que asisto a las reuniones y a las cosas que me llaman y que me invitan e insisten en que vaya para apoyar.
¿Cómo se va formando en ti la vocación y el interés por la política?
Desde muy jóven. Era yo un muchacho y mi hermano Félix, 20 años mayor que yo, estaba preso por ser del PCE. Lo dejaron salir porque tenía una peritonitis y creían que se iba a morir. Salío, la superó y siguió peleando hasta que murió a los 90 años.
A partir de los años setenta hubo una serie de gente muy valiosa, como Santiago Carrillo y empezamos a luchar por toda España. También luego con Gerardo Iglesias y Julio Anguita he peleado por Extremadura y por toda España. Hemos estado en muchos sitios. Estuvimos en Badajoz, en Mérida y en doscientos mil sitios más y también estuvimos presentes en todas las batallas que se han ido acumulando.

viernes, 4 de agosto de 2017

Alberto Astorga, nominado a "Napolitan Victory Awards 2017"

Quiero compartir con todos vosotros, lectores, clientes, amigos y compañeros de muchos proyectos, una noticia que desde hace pocos días ya es pública y que, con humildad, me llena de satisfacción, alegría, orgullo y también de responsabilidad.



The Washington Academy of Political Arts and Sciences (WAPAS) acaba de dar a conocer los nominados a los premios "Napolitan Victory Awards 2017". Entre los nominados al Mejor Blog Político del Año se encuentra, por segundo año consecutivo, el blog de Alberto Astorga, www.visioncoach.es. Si en 2016 fue este blog, www.albertoastorga.es, con el que fue nominado, este años contamos con una web con más contenidos, más profesionalizada y mejor diseñada que se actualiza periodicamente con entrevistas y artículos.

Estar nuevamente nominado en 2017 significa recibir el respaldo y el reconocimiento de los profesionales y expertos que integran la Academia. Como decía Albert Camus, "hasta que una persona no ha sido vista y bendecida por otra persona, no existe todavía plenamente". La decisión de WAPAS supone haber sido "visto" y "bendecido" por un exquisito elenco de profesionales de la consultoría política que dan valor de forma explícita y pública a una labor en la que vamos siendo considerados como una referencia a tener en cuenta.

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