jueves, 16 de marzo de 2017

La importancia de la coherencia

A lo largo de la vida se observa cómo es importante mantener la coherencia siempre. La coherencia se entiende como el hilo conductor que une la que se piensa, se dice y se hace. Si existe un equilibrio y una constante en esos tres pasos habremos logrado nuestra propia coherencia.
No es algo constante y que se mantenga. No tenemos por qué ser siempre coherentes, sino que también nos podemos permitir algún punto de locura o de inconsistencia.

Unas reflexiones que también he extendido al concepto de coherencia con la que trabaja Rotary Internacional, organización a la que pertenezco desde el Rotary Club de Badajoz. Se trata de la Prueba Cuádruple, una tradición en Rotary que no pierde vigencia.



Pensamos muchas cosas, pues miles son los pensamientos que nos acompañan a lo largo del día. Decimos algunas otras, afortunadamente no tantas como las que pensamos, pero muchas. Y ponemos en práctica solo unas pocas, una mínima parte. En ese proceso de puesta en marcha, lo importante es que, entre lo que pensamos, decimos y hacemos, exista una mínima coherencia que dé valor a la actividad que se desarrolla.
Ser coherente es un valor difícil de alcanzar y sujeto siempre a cada acción que se realiza. La importante es siempre la acción última, porque será la que se utilice para desdeñar un impecable recorrido. Nadie está exento de caer alguna vez en la incoherencia, o incluso cualquier persona, muchas veces en su vida, puede hacerlo. Séneca anunciaba al respecto que “no pretendo que el sabio deba caminar siempre al mismo paso, sino por la misma ruta”, lo que interpreto como que “ya que no podemos ser coherentes siempre y de forma constante, al menos, tenemos que ser conscientes de ello e intentarlo”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario