martes, 20 de junio de 2017

La fontanería política


Mucho se habla, aunque no sea abiertamente, de la fontanería en las organizaciones, de las que la ‘fontanería política’ sería paradigmática de funcionamiento para el resto. Pero aunque no se detalle qué es y en qué consiste y solo se hagan someras y genéricas referencias sobre ella, todos sabemos que está ahí, que funciona y que sirve para tomar decisiones concretas, orientar la acción de las organizaciones y servir tanto a la organización interna como a sus relaciones externas. La ‘fontanería política’ no es un mito, sino una realidad presente en todos los partidos políticos y en toda organización.

Sin embargo, el público tiene la imagen de que se trata de una actividad oscura y, por extensión, sucia. Una actividad que gestiona apaños y manejos espurios que, para su buen término, no pueden salir a la luz mientras se están fraguando. La percepción ciudadana lo considera, a priori, como un concepto peyorativo.



Poco han ayudado películas como Wag the Dog, que ya en 1997 de la mano de su director Barry Levinson se refleja el funcionamiento del poder para ocultar noticias incómodas quitándolas de las primeras páginas y que se hable de otras cuestiones más “importantes”. Además, series televisivas más recientes como House of Cards, popularizan las oscuras maniobras políticas destacando las labores de fontanería para alcanzar el poder y mantenerlo.

Sin embargo, llama la atención que, pese a la familiaridad con que utilizamos el término, los buscadores de internet –he estado buscando “fontanería política” y son verdaderamente escasos los resultados que expliquen el concepto- facilitan pocas referencias que en nada aclaran su funcionamiento. Se habla de los “fontaneros de La Moncloa”; se ve la mano de la “fontanería” política en distintos ámbitos, se reconoce la validez del necesario “trabajo de fontanería previo” o califican como “fontanero político” a personajes secundarios de los que se sospecha realizan “algo más” que la denominación del puesto que desempeñan. Tampoco he logrado una bibliografía consistente sobre estudios que analicen el concepto. Apenas algún artículo de opinión en el que asoma nuestro concepto relacionándolo con los límites de la transparencia [1].

Pero la existencia de la “fontanería” en las organizaciones y también en los partidos políticos tiene su justificación, pues todos somos conscientes de que determinadas negociaciones no hubieran sido exitosas si hubieran sido retransmitidas en directo y que, precisamente otras, por haber sido públicas, han finalizado en fracaso al provocar que sus protagonistas radicalizasen sus posturas o que intervinieran terceras personas que nada tenían, en principio, que ver con el asunto pero que lo intoxican y condicionan. Una exigencia de transparencia total puede paralizar la acción de las organizaciones e, incluso, conducirlas al fracaso.

Hablar de fontanería en política es hacer referencia a los entresijos que muchas veces se realizan de forma discreta, o incluso oculta, para garantizar el buen fin de lo que se tenga por objetivo. Para que un aparato político desempeñe su actividad con eficacia es necesario que cuente en su engranaje organizativo con un buen equipo de fontanería política, que sepa negociar y que lo haga con discreción[2].

En sentido figurado, un fontanero político es la persona que está especializada en el funcionamiento de aquellas cañerías por donde circula el poder. Unas veces trabajará con la red ‘potable’ mientras que en otras se tendrá que dedicar a la red del agua residual para tratarla o depurarla con garantías. La dedicación al mantenimiento y a la reparación de toda esta red de tuberías que acompaña al poder, es lo que se ha venido en llamar ‘fontanería política’.

Analizando la actividad pública de los partidos y organizaciones podemos detectar dónde han tenido lugar actividades de fontanería, aunque difícilmente llegaremos a saber con seguridad si han sido necesarios trabajos en la red de abastecimiento, en la de residuales o en ambas.

Que Pedro Sánchez llegue a un Congreso Federal colocando a ciertas personas en ciertas áreas de responsabilidad, es un resultado que ha necesitado trabajos de fontanería política, pues ha de “casar” intereses y vetos en beneficio de la organización. Hacer una lista electoral; decidir un posicionamiento concreto; nombrar un cargo de responsabilidad; renovar la estructura organizativa en sus distintos niveles; incorporar una medida u otra en un programa, en un manifiesto o en una declaración; establecer con los medios de comunicación el momento en que una noticia se publique; acordar los mecanismos de financiación propios, posicionarse, o no, con o frente a otros partidos u organizaciones sociales sobre una cuestión o un problema y su solución así como los pactos electorales o de gobierno, son también actividades donde la fontanería política actúa.

Y es cierto que algunas veces, los procedimientos seguidos no han sido ‘elegantes’ ni han guardado las mínimas formas que se podría esperar. Muchos procedimientos tradicionales de negociación, mediación o ‘fontanería’, están llamados a desaparecer, pues sus actores saben, o ya deberían saber, que muchas cosas terminarán por conocerse. Todos deseamos que la transparencia sea el principio básico, pero, no nos engañemos, en la política, como en otras tantas actividades humanas, sigue siendo necesaria la distinción entre escenarios y bastidores. Pero en beneficio de la propia política, de las organizaciones en cualquiera ámbito y de la necesaria transparencia, hay que cuidar que aquello que se gestiona entre bastidores pueda ser posteriormente visto a la luz.

Los llamados fontaneros, que no son más que profesionales de la negociación y de la intermediación, deben actuar, y están obligados a ello, con honradez, sinceridad y valores éticos. Por ello, la legalidad, la legitimidad y la limpieza en los distintos trabajos de fontanería, no deben nunca vulnerar los valores de la sociedad en la que desarrolla su actividad, pues será esa sociedad quién, si llega el momento, deberá juzgar sobre ella.


[1] INNERARITY, DANIEL, Los límites de la transparencia. Tribuna El País, 22 de febrero de 2011. 
[2] ASTORGA, A. Los aparatos de los partidos y otras organizaciones. Abril, 2017. http://visioncoach.es/2017/04/26/los-aparatos-de-los-partidos-y-de-otras-organizaciones/

sábado, 17 de junio de 2017

El reto de la polio


Durante la 41ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en mayo de 1988, la Organización Mundial de la Salud y los estados miembros se comprometieron a erradicar la poliomelitis en el mundo, lo que dio inicio a la Iniciativa Mundial de Erradicación de la Poliomelitis.

Esta iniciativa involucró a gobiernos nacionales, OMS, UNICEF, ROTARY INTERNATIONAL, a través de su Rotary Foundation, y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Se han ido uniendo a esta iniciativa fundaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates, siendo ahora piezas clave de este programa de erradicación. Por otro lado, organismos como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y el Banco Mundial se encargaron del patrocinio de la campaña y también se incluyeron la ONU, la Comisión Europea, las sociedades nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Aventis Pasteur, entre otras.

Desde entonces, la campaña internacional ha logrado reducir los cientos de miles de casos que se producían en 1988 a 291 casos registrados en 2012. Sin embargo, en 2012 se produjo una “emergencia de salud pública de interés internacional” ante el rebrote de la enfermedad. Se detectó en Afganistán, Guinea Ecuatorial, Etiopía, Irak, Israel, Somalia, Nigeria, Pakistán, Camerún y Siria. Tras está emergencia y los trabajos que conllevó, ya en 2016 solo tres países se consideraron endémicos: Pakistán, Afganistán y Nigeria.

La poliomelitis es una enfermedad viral que afecta mayoritariamente a los menores de cinco años. Una de cada doscientas infecciones produce parálisis permanente, generalmente en las piernas, y entre un 5 y 10% de enfermos fallecen a causa de la parálisis de los músculos respiratorios.

La erradicación exitosa de la polio representaría la tercera ocasión en la que algo así sucede, tras la viruela y la peste bovina.

Como cada año, el Rotary Club de Badajoz organiza, dentro de su permanente colaboración para terminar con la enfermedad de la polio en el mundo, “La comida más grande del mundo para la erradicación de la polio”.

En esta ocasión, y además de los comensales que participaron en la velada, se contó con la contribución desinteresada de patrocinadores que quisieron poner su colaboración y compromiso en la lucha contra esta grave enfermedad.

VISIONCOACH tiene el compromiso de erradicar la poliomelitis a nivel mundial y es por ello que fue uno de los patrocinadores del evento, colaborando económicamente con el Rotary Club de Badajoz y Rotary International para la financiación del programa de erradicación. 
 
Queremos mostrar nuestro orgullo y satisfacción por haber podido empujar un poquito, en un reto que ha conseguido tantos avances y tan buenos resultados en las últimas tres décadas. Y agradecer a  Rotary Club de Badajoz, la acogida recibida.

A pesar de los progresos obtenidos,  si no se consigue erradicar por completo esta enfermedad con alto riesgo de contagio, dentro de diez años podría volver a resurgir. Por ello es importante hacer un último esfuerzo que permita culminar las vacunaciones. Las iniciativas encaminadas a llegar a los niños no vacunados se ven a menudo frenadas por los riesgos en materia de seguridad y por barreras geográficas y culturales.


martes, 6 de junio de 2017

La identidad del político

Una reflexión sobre lo importante que es definir y reflexionar uno mismo sobre su propia identidad y mucho más entre aquellos que tienen en sus manos los designios de más personas a las que representan y sobre las que deben actuar con responsabilidad. La identidad de toda persona viene definida por el momento y el lugar que ocupa en el mundo, esto es, dónde y cuándo está. Cuál es el entorno en el que desarrolla su actividad y su vida, con quiénes se relaciona en ese lugar y ese momento. También tiene mucho que decir lo que hace. Las reacciones a ese entorno y a ese tiempo. Sus capacidades y habilidades en aplicar ese comportamiento. Y sus creencias y valores, que vendrán condicionados por su familia, amigos, educación, formación, vivencias, experiencias, fracasos y logros alcanzados. Todo ello define una identidad propia, única e irrepetible.


Desde el ejercicio  de cualquier actividad, el ser humano tiene la responsabilidad de trabajar por un mundo al que las personas deseen pertenecer. Esa es la finalidad última a la que deberíamos aspirar todos, más aun cuando se desempeña una posición de representación política.
Si entendemos la política como una actividad de intervención o intermediación en las discrepancias de los ciudadanos y un sistema válido y exitoso con el que conseguir el bienestar de una comunidad, puede extenderse el concepto a aquellos que ostentan representación no ya estrictamente de lo que conocemos como “política”, sino también sindical, la actividad en las organizaciones empresariales, en colegios profesionales, asociaciones y organizaciones no gubernamentales o de cualquier tipo. Es la política tomada en su sentido más amplio posible. La política como una actividad que canaliza la vida ciudadana al objetivo del bienestar social y de la convivencia pacífica.