martes, 31 de enero de 2017

Valores de la derecha, valores de la izquierda.

¿Qué valores son los que defiende la derecha? ¿Tiene valores la izquierda? ¿Por qué ponemos en entredicho los valores del adversario político? Comprender los valores de aquellos que no piensan como nosotros, ayuda a entender cuál es la visión del mundo que tiene, sus objetivos, sus ambiciones, su misión. Ayuda a ejercer la política con mayor responsabilidad, sabiendo que los valores no son únicos sino que son el instrumento que cada persona tiene para actuar en la sociedad en la que vive.
Unas reflexiones que nos ayudarán a entender.



La tradicional contraposición entre izquierda y derecha se basa fundamentalmente en los valores que conforman ambas ideologías. Los valores son el norte hacía el que se dirigen las ideas de los partidos y al que arrastran al conjunto de la sociedad. Orientan el foco hacia las metas a alcanzar y al modo de alcanzarlas y son asumidos por aquellas personas que se decantan por una u otra orientación ideológica. Los valores de autoridad y tradición son básicos para la derecha, mientras que los de igualdad y  gestión pública son muy fuertes entre la izquierda.
Sin embargo, dos siglos de evolución social, económica y política han ido marcando diferencias fundamentales que aun hoy existen, si bien, no todos los valores tienen ya el mismo peso ni son entendidos del mismo modo. Tampoco las ideologías, tanto en uno como en otro lado, son homogéneas, sino que existen variaciones más centradas o más extremistas, modificando los valores prioritarios en cada una. Existen, no obstante, valores compartidos que todos defienden, aunque con diferentes matices o finalidades.

viernes, 20 de enero de 2017

Características de los equipos de alto rendimiento

Una organización de cualquier tipo, empresarial, social, política o sindical, se sustenta en la actividad de uno o varios equipos de trabajo. Tanto de las habilidades individuales de sus componentes como de las capacidades que se integran y potencian en el grupo,dependerán las posibilidades de toda la organización para alcanzar sus objetivos con la mayor eficiencia posible. El establecimiento de una alianza básica que defina y establezca las relaciones entre sus integrantes será la base para constituir un equipo de trabajo eficaz, un equipo de alto rendimiento.

Un equipo de alto rendimiento no es más que un conjunto de personas con habilidades y capacidades diferentes que trabajan juntas y coordinadas para lograr un objetivo común, logrando mejorar sus resultados de forma continua. Para toda organización que desee mejorar sus resultados, crear, entender y cuidar estos equipos supone una decisión estratégica.




Cuando nos referimos a “equipos de alto rendimiento” queremos visualizar algo perfecto, sincronizado, constituido por los mejores, con estrategias detalladas y en el que todo el mundo sabe qué, cuándo y dónde es lo que tiene que hacer. No es del todo así. Un equipo de alto rendimiento no es una maquina perfecta, pero si es un equipo humano que desea alcanzarla, que potencia los valores individuales, que los alinea con los de la organización para la que trabaja, que se compromete con los demás para alcanzar una meta común y que trabaja, no ya con eficacia, sino con eficiencia en su logro.

Todos estos equipos ideales tienen algo en común que les hace alcanzar resultados de éxito. La organización que logre integrar todas esas características comunes estará en disposición de mejorar sus resultados y crear equipos que construyan una empresa cada vez más exitosa.

lunes, 9 de enero de 2017

¿Qué hacer si te insultan?

En el debate político se contrastan las opiniones y se fijan las posturas que defiende cada grupo político o cada persona. Luego, la aritmética parlamentaria resuelve. Pero todo debate democrático y transparente requiere argumentos, que son la justificación, la razón y la emoción que sustentan una determinada opinión. 

El argumento político se fundamenta en el uso del silogismo que no es más que una serie de proposiciones congruentes de las que se deriva una conclusión y, en consecuencia, una decisión. Sin embargo, algo que parece tan sencillo, se ve salpicado habitualmente por el uso que hacen los interlocutores de aparentes argumentaciones con el fin de justificar su opinión. Estos argumentos no aportan razonamiento ni conclusión y pueden utilizarse por pura ignorancia, engaño, falta de capacidad, maldad o pobreza intelectual. Son las falacias argumentativas

El argumento sirve para sostener una conclusión, pero si está mal formulado o contiene falacias, su finalidad no se alcanza de forma plena. La falacia es un engaño y todo argumento que se deriva del engaño se convierte en sofisma, en un argumento engañoso. El debate político cae, en más ocasiones de las aceptables, en el uso y abuso de las falacias argumentativas, lo que lo empobrece y muchas veces lleva a la decepción y a la frustración por parte de los ciudadanos. Este uso se recrudece exponencialmente en épocas de campaña electoral o en el ardor por la defensa en posiciones abiertamente encontradas.