domingo, 19 de junio de 2016

Esto no tiene arreglo

Según pasan los días de esta campaña electoral, lo que veo, leo y oigo me hace llegar a la conclusión de que esto no tiene arreglo porque no hay voluntad de que se arregle. Y lo digo, no como afán de crítica o como muestra de la saturación política en que vivimos desde hace ya una larga temporada, sino como constatación de una realidad que no me crea más que preocupación e incertidumbre. Sensaciones que, estoy seguro, tiene la inmensa mayoría de ciudadanos.

En la campaña para las elecciones del 20D había cierta curiosidad por conocer cómo evolucionaria la situación con la aparición de los partidos “emergentes” y la dicotomía abierta entre la “nueva política” frente a la “vieja política”. Había dudas sobre cuál sería el apoyo a un Gobierno que, habiendo superado en parte la crisis, llevaba cuatro años sin explicar las medidas que tomaba, lo que perseguía con ellas y cuál era la ruta a seguir. Y había que ver también qué obtendría un PSOE pleno de contradicciones y con un liderazgo cuestionado.

Sin embargo en esta ocasión parece que todo se centra en cuestiones de interés exclusivo de los partidos: si Podemos adelanta al PSOE; si Sánchez se decide en sus amores entre Podemos y Ciudadanos; si se fía o no de Iglesias; si tragará con Podemos cuando se vea de tercera fuerza política; si Ciudadanos veta más a Rajoy por ser Rajoy y no por ser del PP; o si al que veta definitivamente Rivera es a Iglesias o que terminen con arrumacos mutuos y si a Rajoy y al PP les funciona su imagen de sensatez, sus logros económicos, su visión de la unidad territorial de España y la proclama de hecatombe ante lo que se avecina.

Pero visto lo sucedido en aquella reciente campaña, y sus largos meses siguientes, con lo que está sucediendo ahora, todo confirma que esto es un gran teatro donde los actores anuncian vetos que luego se levantan, prometen cambios en la Constitución para los que con seguridad no habrá mayorías parlamentarias para ser aprobados, presumen de un nuevo estilo cuando siguen haciendo lo mismo que criticaban, los más progres plantean un estado plurinacional donde todos seamos naciones, presentan medidas que no se sabe cómo demonios se van a pagar y cambios en todo por el mero cambiar todo sin tener la constancia de que sea bueno para el conjunto de la ciudadanía y de interés para toda la nación. Toda una incertidumbre. Un mar de dudas y un temor por lo que se avecina.  

Seamos claros. La nueva política no existe. Se trata de la vieja política, la política. La política de siempre hecha por nuevos personajes. La política que poco tiene que ver con hacer cosas de forma distinta. Se hace lo mismo que antes pero por otros. Por otras caras, muchas de ellas derivadas de otros partidos de donde han salido rebotados y ahora critican.

Y entre personalismos y estilos anda la cosa y nos tienen a todos en un vilo. Mariano Rajoy está esperando los resultados para ver si Pedro Sánchez y el PSOE se abstienen para favorecer una investidura complicada. Pedro Sánchez llenó la boca y la sigue llenando con que no facilitará ni por acción ni por omisión un gobierno del PP. Albert Rivera se cierra en banda y también dice que no ayudará a que Rajoy gobierne, aunque aceptaría que liderase algún otro del PP. Pablo Iglesias, que sabe que solo no podría gobernar, no para de reclamar el apoyo del PSOE, que está entre dos aguas.

Se trata de personas, de personajes y de personalismos. Pregunto y muchos nos preguntamos: ¿Será posible que visto lo visto dimitan los cuatro personajes en cuestión y empecemos de cero? Porque si esto sigue así, virgencita que me quede como estoy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario