viernes, 11 de marzo de 2016

Estacion de Atocha, 11M. Microrrelato.


Cada día la veía en la estación de metro. A la ida y al regreso. Me había acostumbrado a ella, a cruzarnos la mirada y a articular un "hola" sin sonido. Nada más. La llamé Paz porque ese nombre reflejaba las emociones que me provocaba. En cuanto entraba al andén tenía la seguridad de que estaría en aquel banco metálico y frío. 

Hasta hoy. En su lugar había una pequeña vela encendida. Y debajo, un papel doblado. Supe que esa luz era la misma que se había apagado en cada una de mis mañanas. 

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